Mi filosofía política

Byron Pernilla
Byron L. Pernilla R.

Hace poco, en una reunión de organizaciones para PCD, alguien dijo haberme visto en el Congreso de Guatemala: – ¿Y qué andaba haciendo ahí?- me dijo. –Presenté junto a otras organizaciones una iniciativa de reforma a la ley de PCD.- Respondí. –Quien lo iba pensar de alguien como usted, bueno, lo digo por sus estudios debido a todo lo que le ha pasado.- Concluyó, escabulléndose de inmediato entre los asistentes. Durante el Lobby, de ese mismo evento, una persona me dijo que yo debiera entrar en la política, a lo que respondí que no era de mi agrado, replicándome: -Si, es que seguro usted no ha de entender que ahí se toman las decisiones.- Por lo anterior, por esta única vez plasmaré mi sentir político, filosofía ÚNICAMENTE PERSONAL que nada tiene que ver con mi entorno profesional o privado, quienes en lo individual tendrán su propia filosofía.

Otro de los motivos por los que escribiré las siguientes líneas es por que he notado que hay PCD que crean un aura de santidad, las que caen en la vulgaridad y las que despiertan lástima; claro son las notorias, no todas, pero provocan estereotipos. Esto es aprovechado por los de fácil labia, esos que están enquistados en dirigencias eternas de organizaciones de PCD, que saben de retorica, de convenios, de CODEDES,COCODES y la Carabina de Ambrosio, pero que poco nada saben de las necesidades REALES de las PCD, y si las saben muy poco han hecho con el poder que tienen (no generalizo, como en todo ámbito hay honrosas excepciones). Si, esos mismos que usan la jerga de “compañero” para referirse a alguien con nombre y apellido, imaginando que todas las PCD son perezosas intelectuales, que no gustan de leer y a las cuales agradan las fantasías. Una de las cosas que muchos no saben de mí es que soy bloguero, comento de política con un seudónimo, en fin, comienzo:

Ineludible 

Como la muerte, hay cosas que son ineludibles en esta vida. Muchos creen ser apolíticos, pero la realidad es que su política no comulga con la política partidista, de hecho esa es ya una postura política. Lo cierto es que hay una gran mayoría de políticos corruptos. Pienso que un político se desarrolla por convicción, por estudios o por oportunista, de ellos el más peligroso es el último, aunque claro, suele haber en esto grandes sorpresas. Describiré a mí entender algunas formas de actuar de malos políticos:

A. El que cree ser socialista, nació en un hogar capitalista, se une a causas sociales, pero jamás leería literatura capitalista, pues no le gusta confrontar paradigmas (lástima que esta palabrita fue prostituida)  propios ignorando la realidad tangible. B. El deshonesto ideológico, o sea el oportunista, que habla como socialista pero vive como capitalista; o el capitalista que habla como socialista solo por el poder. C. El capitalista que cree que la pobreza es culpa de la haraganería, ignorando las circunstancias del nacimiento de un pobre. Y C. el que cree que todos los pobres son ladrones porque gracias a papi o a mami, nunca le falto nada. Se me olvidaban los serviles, a y los….en fin, hay aun mucha variedad.

Recuerdo no hace mucho conversar con un candidato a diputado, al preguntarle como se definiría ideológicamente me respondió. ¿Qué  es eso? Que triste pensé, no era que yo pensará que todos los que hacen política fueran doctos en el tema, pero por lo menos que tuvieran cierto conocimiento que les diese una cosmovisión más clara del que hacer de la política. El que a alguien le guste la política no necesariamente lo hace un político, a mi me gusta cantar pero el karaoke me sienta fatal.

Comprender el entorno

Mi juventud la pasé cortando madera con un serrucho en la zona 4, estudiaba de noche. Eran los años ochenta, no teníamos tele por lo que el acervo cultural más grande que tengo fue leer periódicos; mi padre me enseñó a tener criterio propio y no creérmelo todo. Siempre me ha gustado la libertad, por ello en aquella época me interesé en la vida de tres grandes hombres que cambiaron la historia Ropnald Reagan, Karol Józef Wojtyla y Mijail Gorbachov. En plena guerra fría aprendí donde había libertad, quizá no la ideal pero si lo más parecido. He leído mucho de la segunda guerra mundial, debía hacerlo para saber la causa del contexto de lo que vivía en aquel momento. El complemento me lo dieron los periodistas Álvaro Contreras Vélez (secuestrado por la guerrilla QPD), José E. Zarco (QPD), O. Clemente Marroquín, Mario Sandoval, Etc. Así como los editoriales de El Gráfico, El Imparcial, Prensa Libre, La Hora y La Razón. Aun recuerdo aquellos memorables editoriales radiales de Radio Nuevo Mundo y los atentados armados que sufrió por ello.

Desde entonces sigo de cerca la evolución de este mundo, desde aquellos plantones en Moscú que desató la Perestroika, la caída de la Alemania comunista y la desintegración de Yugoslavia; acontecimientos que solo reafirmaron que el socialismo es bueno solo en teoría, pues en la práctica el ingrediente humano lo hace perverso. De la época pasan por mi mente los conflictos en el reino unido con el IRA, la ETA en España, el eterno conflicto israelí-palestino, los de acá en Centroamérica  Sandinistas, EGP, FMLN; la guerra de las Malvinas, el nacimiento del narco con Pablo Escobar, el Apartheid en Sudáfrica, la paranoia de la 3ª guerra mundial, hambruna  de África, el accidente en Chernóbil, Etc. De todos aprendí algo.

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Después vino la guerra del terrorismo, un caldo perfecto para los fans de las teorías conspirativas. De ahí saltamos, tristemente en América, a los caudillos mesiánicos, esos que hablan por horas de los pobres para vivir como ricos a costilla de las libertades. En medio de esto la Primavera Árabe, esa que hizo caer a míticos dictadores como Muamar El Gadafi o aliados del tío Sam como  Hosni Mubarak.

Hoy día podría hablar de dos conflictos en desarrollo. El de Ucrania, un bastión hasta la semana pasada de Vladímir Putin y que ha caído a costa de mucha sangre, así como a consecuencia del despilfarro y nepotismo de un oportunista, calificado por algunos como asesino. Y aunque parezca que terminó, seguramente el Lord de Moscú intervendrá en su momento, la tierra de los primeros rusos es geopolíticamente importante para la antigua tierra de los Zares. El segundo frente es Venezuela, un conflicto que solo se entiende con números de violencia, pobreza y escases; tarde o temprano nos enteraremos de las excentricidades con que viven los que aun hoy son tiranos, es la costumbre.

Estar en contra de gobiernos totalitarios, no implica estar a favor de los mercantilistas, esos que ofrecen seguridad, trabajo y prosperidad; pero cuando llegan al poder solo se dedican a saquear las arcas publicas y a favorecer a las elites, casi siempre sus financistas. Los gobiernos nefastos de derecha, son los culpables del nacimiento de los folclóricos mesías.

Podría pasar horas escribiendo de mi opinión sobre los presidentes chapines, desde la caída de Lucas, pero naaaa…..solo escribiré que todos vivieron mejor después.  Y es que  cuando a un político guatemalteco le preguntan su tendencia ideológica lo más vulgar es. “Soy humanista”, explicando que eso es poco menos que lo que hace la Orden de Calcuta.

Ideología política 

Hay quienes aun creen que todo se define entre derecha e izquierda, socialismo o capitalismo; pero hay diversas corrientes dentro de estas tendencias, ello lo saben bien quienes gustan de ciencias políticas. El que no me guste la política de este país, no quiere decir que no tenga una ideología. Me defino como Liberal, un tanto más cerca del Clásico y un tanto más lejos al Libertarismo; esto aunque de igual manera no comulgue con ciertos preceptos ahí definidos; como humano podría decir que soy contradictorio, pero no, soy pensante. He leído a Cicerón, El Barón de Montesquieu, Ayn Rand, Von Mises, Carlos Marx, y algunos que ahora no recuerdo, pero estos que escribo me impactaron. Me inspira la vida de Martín Luther King Jr., Juan Pablo II, Mandela, Mahatma Gandhi, Madre Teresa y todo aquél coherente y honesto con su filosofía de vida.

Juan-Pablo II y Madre Teresa

Entender económico 

Tener claras las ideas políticas implica saber sumar, tan simple como el sentido común. Saber que no hay almuerzo gratis, alguien debe pagarlo. Por ello, cuando ciertos doctos en temas económicos dicen que “el neoliberalismo probó su fracaso en las crisis europeas…” No explican que esos gobiernos supuestamente capitalistas fracasaron por usar métodos socialistas: en Irlanda el agua potable era gratis, y en toda Europa el estado creció desmedidamente; siendo estos solo dos ejemplos, de muchos, que en nada reflejan un Estado Neoliberal (por cierto un término que pretende ser despectivo).  El capitalismo contiene grandes defectos cuando los extremistas lo utilizan, trae consigo excesos, bien se pronuncio Juan Pablo II al descalificar el salvaje capitalismo, o sea, sus abusos. Una entrevista al sumo pontífice de la iglesia católica quizá definió mi entender político-económico; recuerdo que en ella llamó al Estado Totalitario una utopía que había fracasado nefastamente, y que, el capitalismo en sus principios era aceptable, aunque lo que se debía condenar eran los abusos de un capitalismo salvaje. He de apuntar que no soy católico.

Tampoco soy de los que descalifica el socialismo sin aceptar las cosas buenas que contiene como por ejemplo: la ayuda social y la protección de los trabajadores de los abusos, cosas que en un principio rechazó el capitalismo y que debió adaptar, debía humanizarse. Los extremistas capitalistas llegan a crear un Dios llamado dinero, justifican su lujuria mercantilista negando a Dios pues así niegan la justicia, que no tienen con los empleados, ignorando el sufrimiento que se provoca al ser injusto. Son diferentes los ateos por convicción. El sistema capitalista trae la mendicidad, vicios, perversidad, Etc., desdichas que una sociedad debe legislar pues está en el individuo la responsabilidad de asumir su libre albedrio.

La caída de la Cortina de Hierro (fronteras entre el pacto de la OTAN y el Pacto de Varsovia) dio paso a despelotes en los países que abandonaban el comunismo, muchos de sus ciudadanos nunca habían tenido libertad, fueron como niños con juguete nuevo, juguete que en muchos casos llegaron a manejar saqueadores vestidos de demócratas, situación que devino en desilusión colectiva que provocó la vuelta de los comunistas, ahora con piel de oveja y con toques mercantilistas, al fin y al cabo, eran los únicos con experiencia para manejar un colectivo domesticado por décadas. Ya en sucesos más recientes, Raúl Castro debió cambiar un programa de ayuda social en alimentos, pues admitió que eso solo había acostumbrado a muchos a no hacer nada.

La libertad significa responsabilidad; por eso, la mayoría de los hombres le tiene tanto miedo. George Bernard Shaw.

Podría hablar del singular comunismo de China, del Oriente Medio, de mí vago entender; pero la idea de escribir lo anterior era: el intento de entender el cosmos ayuda a comprender el micro cosmos, léase política domestica. Este país tiene aristas populistas, debes decir lo que la mayoría quiere escuchar. La utopía es la justicia, el nacionalismo el escudo para justificar errores y sentirse victima lo común. Si alguien quiere saber lo que es hacer política en esta parte del mundo, solo vea la película mexicana La Ley De Herodes, no necesitará más.

El hecho de no gustar de la política partidista no debe ser justificación de ignorancia, pero es de vital importancia que quienes pretendan ganar el dinero de todos, sepan de que están hablando, pues debido a ello es que grandes “licenciados” llegan al poder sin siquiera saber el significado de la revolución francesa y fracasan, dando paso a un “iluminado” que pretende cambiar las reglas de la economía, pues a su entender nadie lo ha hecho en toda la historia, que seguro no entendió, si es que la estudió.

Hoy día la política ha cambiado, el narco y el mercantilismo pesan en esta región, pero quien no sepa del pasado, no entenderá el presente. Los abusos sociales están de ambos lados, de muchos empresarios y de muchos sindicatos; el Estado de Derecho, otra fantasía; el perdón, incomprendido y la venganza muchas veces (y cuando conviene) enmascarada de justicia.

Tener claro los conceptos políticos, evitaría a muchos idealistas empedrar el camino al infierno con buenas intenciones, pues al final en eso se quedan si no se semienta el conocimiento que redunda en la fortaleza de los principios políticos, que debiesen ser no negociables.

No creo que el Estado deba darme todo, más que seguridad y propiciar la oportunidad. Creo en el individuo, en los hechos, la realidad tangible, en la libertad de pensamiento,  que nadie tiene la obligación de ayudar a nadie; y que quienes tienen la capacidad de construir su futuro, tienen la harta obligación consigo mismos de ser productivos. Por ello creo en el trabajo, la empresa, la innovación, el emprendimiento: lo digno.

Creo en la bondad de los seres humanos, por convicción no por obligación, mi vida está llena de ello. Siento algo muy lindo cuando un desconocido sonríe en medio de su necesidad al ver llegar ayuda; eso no tiene precio. Yo recuerdo un momento de mi vida en que quedé totalmente solo, comía solo una vez al día, no tenía trabajo y los vecinos me ayudaban a acostar. Fue ahí que encontré mi fe, conocí personas que no andan profesando ser buenas, encontré personas que practican el amor; por ello sé lo que sienten quienes ven llegar ayuda. Después encontré empleo. Pero para que pasaran las 2 cosas, oré y actué; llamé a radios y escribí a periódicos, podía hacerlo, hice micos y pericos,  debía hacerlo: tenía la actitud y Dios me dio su gracia en forma de bondad y oportunidad.

Describí lo común de muchos ciudadanos, pero no son todos así; para buena fortuna este país cuenta con personas fantásticas, esas que luchan por sus sueños con ahincó y disciplina; esas que respetan el derecho ajeno, que aman lo que hacen, que proponen, que construyen y que son bondadosas por convicción. Esas que quizá no pretenden cambiar el país, pero que con sus acciones han cambiado para bien su entorno, sin la necesidad de sentirse iluminados o dar lástima.

Por los últimos párrafos, no le entraría a la política partidista, pero ejerzo mi derecho al voto en elecciones. Me gusta más trabajar, inventar, escribir, pintar, leer y sobre todo, ayudar a personas con discapacidades severas; no por que sea bueno, por que vean que soy bueno, por que quiera ser ejemplo, por que sea un santo. No, no soy nada de eso, ni lo pretendo. Solo quiero ser feliz.

Un artículo a titulo personal de:

Byron Pernilla

Posdata

Perdón por lo extenso y la gramática.

Esto lo escribí en una larga noche de fiebre.

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