Seis Sesiones de Sexo

The-Sessions-PosterA veces resulta complicado hablar de sexo y discapacidad en culturas conservadoras como las latinoamericanas. Me gustaría anotar antes de todo, que considero que tener una mente abierta no necesariamente se refiere a estar de acuerdo en todo, cosa que lleva a la decadencia. Creo que todo requiere de un balance adecuado, si te la pasas comiendo azúcar, te dará diabetes y si el sol estuviese un tanto más cerca de la tierra yo no estaría escribiendo ahora; hasta la naturaleza nos da nociones.

Seis Sesiones de Sexo es una película estadounidense independiente estrenada en el 2012 dirigida por Ben Lewin, y protagonizada por John Hawkes, Helen Hunt y William H. Macy. Helen recibió una nominación a los Premios Óscar 2012 en la categoría mejor actriz de reparto, así como el film ganó varios galardones en Premios Independent Spirit, Casting Society Of America, Sundance Film Festival, Hollywood Festival, Palm Springs International Film Festival; siendo nominada en diversos festivales más. La película se basa en los escritos de Mark O´Brien, quien tras padecer de poliomielitis de niño, queda tetrapléjico confinado a una camilla y un pulmón artificial al que recurría constantemente.

Mark el poeta, estudió en la Escuela de Periodismo de Berkeley y era independiente, esto último hizo que me identificara mucho con él. Como periodista contratado, una propuesta profesional de tener que escribir un artículo sobre el sexo en las personas con discapacidad, le llevó a conocer a una terapeuta sexual en la que Mark vio, al fin, su oportunidad para descubrir su sexualidad, pero sus convicciones católicas le hacen recurrir al consejo de un sacerdote, quien afortunadamente era un tipo humano, no legalista o fanático. Con la venía espiritual, Mark se aventura en la contratación de la terapista sexual quien le ayuda a perder su virginidad, esto a sus ya 38 años.

La película se desarrolla en un excelente ambiente, se describen escenas muy bien cuidadas, podría decirse que son crudas escenas, yo pienso que son la realidad en su más puro estado. Y es que el sexo lo han puesto en un pedestal ingrato; están aquellos que se rasgan las vestiduras satanizando cuanta cosa huela a sexo y están los otros que se pasan de la raya, si, esos que pervierten algo que es naturalmente sublime. No sé si estará correcto lo que escribiré ahora, pero yo pienso que el tema sexual debiese de humanizarse en cuanto a las PCD, puesto que son seres quienes tienen los mismos sueños y deseos que cualquiera.

Yo me siento afortunado, nunca enfrenté un problema de sexualidad debido a mi discapacidad, como nadie me dijo que era imposible, no tuve problemas. Pero ahora sé que tantos otros no tuvieron la misma suerte, les confinaron, los sobreprotegieron y llenaron sus mentes de dogmas que solo dieron como resultado seres tristes. Siempre me he preguntado: ¿Cómo alguien sin discapacidad le puede decir a una PCD que es lo que debe sentir? ¿Opinaría lo mismo si tuviese discapacidad? No es lo mismo ver venir a la fea sino bailar con ella.

Pero muchas PCD compran las limitaciones que les venden; y sé que hay quienes muy tarde han intentado liberarse, como le ocurre al protagonista del film que hoy describo. Me pongo a imaginar que si acá hubiese alguien recurrido a un sacerdote para pedir permiso para sentir su sexualidad, quizá lo que le hubiesen dado sería un exorcismo y si hubiese sido un pastor, le hubiera reprendido al espíritu de la perversión.

El tabú sexual que se dio a las PCD es desnaturalizado. Hay quienes piensan que una PCD solo puede hacer vida de pareja con otra PCD, más falso que Bill Clinton negando haber tenido sexo con la becaria. Cuando llega el amor a nuestras vidas no importa lo físico, quizá sea algún factor al comienzo de la relación, pero ya en una habitación con el ser amado, la ingrata discapacidad no tiene cabida, no existe, no puede entrar a ese lugar.

En la película la terapista sexual puede escandalizar, pero ya es común en ciertos países, en Europa se conocen como Asistentes Sexuales, ya sea para estar con el paciente o para ayudar a 2 PCD en el acto. Debo subrayar ahora que de todo lo que estoy escribiendo no es algo que necesariamente haga feliz a todos, esto es elección personal que debe estar de acuerdo a la soberana decisión de todo ser humano.

Yo me atrevo a decir que no existe el sexo “NORMAL”. ¿Cuanta sinceridad encontraríamos en una encuesta sobre sexo? Todos en el mundo convencional tienen su forma de intimar, es algo privado entre dos seres adultos que deciden tener sexo; abran tantas formas y desviaciones que pocos admitirán pues ¿Y como comprobarlo? Por tanto: ¿Cual es la novedad que una PCD tenga sexo a su manera particular de sentir?

Mark O’Brien y su asistente
Mark O’Brien y su asistente

La película me estremeció cuando a Mark se le cae su lápiz al marcar un teléfono y casi muere pues no puede llamar a nadie ya que vive solo; algo así me ocurrió cierta vez al caérseme el teléfono en la espalda, no me iba a morir, pero era una noche buena y la pase sin hablar con nadie hasta la mañana del 25. Otro momento enternecedor es cuando está en un restaurante y le dice a su terapista que si alguien apareciera y le preguntase quien es él, como ella lo presentaría, le dice que si se atrevería a decir que es su novia, y ella le dice que lo presentaría como su esposo; sinceramente el que en su momento me hayan presentado como novio o esposo, me hizo sentirme alguien especial. En conclusión la película es una obra maestra que describe perfectamente algunas de las vivencias que las PCD pasamos al intentar vivir, al no aceptar un destino infeliz sin hacer nada.

Que lindo fuese que todas las personas reaccionaran a este tipo de temas como reaccionan los asistentes de Mark en la película (por eso yo amo a mis asistentes), sin prejuicios ni perversidad. Creo que quienes tenemos las más altas discapacidades y hemos logrado realizarnos plenamente, tenemos la tarea de decirle a nuestros colegas que allá hay un mundo intenso y disfrutable, que solo debemos saber balancear adecuadamente nuestros deseos, nunca caer en degradaciones vulgares, puesto que somos un templo que debemos cuidar, pero que si nos damos la oportunidad, ella llegará.

Los dejo con el poema que describe un sentimiento profundo, ese privilegio de almas sensibles:

“Poema de Amor para Nadie en Particular”

Déjame tocarte con mis palabras.
Ya que mis manos yacen inertes
como guantes vacíos.

Deja que mis palabras golpeen tu pelo,
se deslicen por tu espalda y cosquilleen tu vientre.
Ya que mis manos, ligeras y libres como ladrillos,
ignoran mis anhelos y rehúsan obstinadamente
llevar a cabo mis deseos más silenciosos.

Deja que mis palabras entren en tu mente llevando antorchas.
Admítelas voluntariamente en tu ser.
Para que ellas puedan acariciarte
suavemente desde dentro.

 Mark O’Brien

 

 

Un artículo escrito por Byron Pernilla para Asodispro

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