Acoso

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He sido, y seré, un hombre timorato para galantear en la calle. No sé, aun antes de mi accidente estando con mis cuates al escucharlos “chulear” (piropear o galantear) me hacía sentir incómodo. Tras adquirir la tetraplejía me sucedió algo que me curó para siempre.

Estaban dos jóvenes enfermeros en la puerta del hospicio donde vivía, era una tarde soleada, el calor desquiciaba, por lo que sin tanto que hacer, no había nada mejor que “salir a pajarear”. Al salir a ver que hacían aquellos chavos, estos me retaron. –Ahí vienen dos bellezas, vamos decirles algo.-

El reto fue aceptado, más por presión que por Don Juan. Las chicas, dos guapas vecinas de aquel lugar, transportan un azafate cubierto con una servilleta, al parecer llevaban comida. Yo (tan lindo él, jeje), les dije: -Que lindas, no me dan un poquito.- Y que estas se dan la vuelta dirigiéndose directamente a nosotros.

cara-bolsaMis cobardes manipuladores dieron un paso atrás de mí. Era carne de cañón. Estoico en mi silla de ruedas, mil cosas pasaron por mi mente en aquel corto camino que recorrieron las chicas. ¿Qué había dicho tan mal? Visualicé una cachetada, un insulto, el escándalo y la directora del hospicio corriéndome. Ha…sin contar con las maldiciones lanzadas a los enfermeros.

Ellas llegaron frente a mí, destaparon el azafate y una me preguntó ¿De cuáles tostadas quieres? Yo no sabía qué hacer. Ya ni recuerdo que respondí, lo que recuerdo es que pidieron a un enfermero un plato para no darme en la mano, este fue a la cocina y al regresar venía con la cocinera y otros del personal.

Ahí se pusieron a platicar la encargada de turno y las vecinas, esto mientras pocos podían ocultar su media sonrisa, y yo a saber de qué color estaba. Al despedirnos, una de las chicas me dio un beso en la mejilla con una sonrisa perversa, si no hubiese visto esa mueca, hubiera muerto pensando que era lástima lo que daba, aunque quien sabe. Y sí, con el tiempo nos hicimos amigos.

Otra época

Hace poco una chica en México ( conocida como #LadyPlaqueta ) acusó a un taxista de acoso por decirle “Guapa”, el tipo tuvo problemas con la ley. La victima es una tuittera, locutora y feminista a ultranza; la sociedad virtual mexicana se polarizó. Y es que hay harta razón para el hastío de muchas féminas ante la cultura de patanes, como por ejemplo algunos descerebrados.

Pero hay que hacer un alto en el camino, no es justo calificar a todo un grupo por el comportamiento de algunos. Debemos ser pacifistas, aun exigiendo el cumplimiento de la ley. Hay contextos adecuados para todo. Lo lamento por los espontáneos Don Juan, más no por los perversos. Lo cierto es que la mujer es la inspiración de muchos, musa tras la cual la luna no pasaría ni por queso, el cactus seria sinónimo de flor y la poesía sería reguetón.

Byron Pernilla

byronpernilla@asodispro.com

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