Discurso para la historia

Escribo después de escuchar el impresionante discurso de Barack Obama en el funeral de Jhon McCain y me entristece de gran manera observar al mundo político sin valores al que heredaremos a las nuevas generaciones.

No sé qué educación de valores recibieron los patéticos gobernantes que hoy blanden espadas de racismo e ideologías arcaicas, no comprendo cómo estudiaron ciencias políticas, me ofende saber que hasta el más humilde de los electores tiene noción de principios, menos los que se jactan de un nacionalismo barato, estúpido, cómo emulando al torpe Mussolini, quien en su profunda ignorancia apostaba por un nacionalismo enfermizo llamado fascismo.

La retórica es muy diferente si por esa vía se pretende justificar las falacias. Todo político tiende a un discurso políticamente correcto, la demagogia se distingue de acuerdo a los actos del orador.

Un credo común

Obama mencionó a John F. Kennedy y a Ronald Reagan al recalcar que no es la condición de una persona la que hace o hizo a EE. UU. grande, sino el respeto a un credo común, quizá la justicia. Me impresionó de sobremanera la referencia a qué la seguridad e influencia gringa no dependía del poderío militar, sino, de la capacidad de inspirar, como lo hizo en mí. Yo siempre soñé con esa libertad de prensa, con el Premio Pulitzer; con todo eso que solo te da una nación comprometida con el respeto a los derechos humanos y la libertad.

Y sí, considero que solo la providencia puede darnos a entender la dignidad, que no se regala en una campaña electoral sino es algo que te llama a no ser lacayo sino ciudadano comprometido con el imperio de la ley.

Alguien me dijo que no votaba en elecciones pues lo hacia cómplice de los robos, yo no lo comparto. Si uno vota invierte, es por el proyecto de gobierno, si no se cumple, es problema del implementador no del inversor. Tiene más potestad de reclamo el que invierte que el que ignora una responsabilidad.

Perdonaba y pedía perdón

Cuanta humildad falta en los gobernantes, esa capacidad de estadista de gritar que se equivocaron en lugar de criminalizar a sus acusadores. A cuántos de esos dictadores bananeros hemos visto envejecer en la cárcel, y a cuantos veremos. Piensan que el poder los acompañará siempre y no ven que es como esos amigos que aparecen solo si hay dinero.

Y es que hay cosas que trascienden al partidismo, el dinero, la ambición, la fama o el poder; pues hay cosas que ameritan arriesgarlo todo: principios y verdades.

De Byron Pernilla

John Sidney McCain III (Coco Solo, zona del Canal de Panamá; 29 de agosto de 1936-Cornville, Arizona; 25 de agosto de 2018)2​3​ fue un político y militar estadounidense de origen zoneíta. Fue senador sénior por Arizona y candidato del Partido Republicano a presidente de los Estados Unidos en las elecciones de 2008.
Se graduó en la Academia Naval de EE. UU. convirtiéndose en aviador naval. Durante la guerra de Vietnam, casi pierde la vida en el incendio ocurrido en el USS Forrestal en 1967. Posteriormente, durante ese año, mientras estaba en una misión de bombardeo sobre Vietnam del Norte, fue derribado, sufriendo graves heridas en las extremidades y siendo prisionero de guerra durante cinco años y medio, hasta marzo de 1973.

 

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