¿Una vida con amor o valor?

En publicaciones sobre personas con discapacidad física en situaciones cariñosas, o de bodas, suele haber comentarios hirientes. Muchos califican estas situaciones de fantasiosas, de mentiras o que solo a personas con suerte ocurre, incluso hay PCD que critican esas publicaciones. Seguir leyendo

Anuncios

Ciber-amor

Recibí un e-mail, formalmente me decía que gustaba del proyecto que en ese momento desarrollaba, que deseaba apoyarlo de alguna manera y que le gustarían fuéramos amigos. Seguir leyendo

Besos de película

Después de conocer a mi amiga inseparable, o sea mi silla de ruedas, unos amigos me invitaron a ver una película. Las cosas habían cambiado un poco, ahora había entradas VIP y yo llevaba butaca incorporada, cosa muchas veces imprevista por la arquitectura de esos lugares. Seguir leyendo

Amante devoto

A raíz de una publicación sobre sexualidad, sostuve una conversación con una chica argentina, quien me decía que resaltar la belleza de las PCD era quizá profundizar las desviaciones de los “devotee”. Seguir leyendo

Despelote, verano, amor y silla de ruedas

Era una Semana Santa de tantas, la ciudad respiraba un poco más, puesto que descasaba del asfixiante vaivén de sus estresados residentes, muchos de los cuales habían huido para escapar de la multitud urbana, tan solo para volverla a encontrar en alguna playa en calzoneta. Seguir leyendo

Sueños húmedos

La noche refrescaba solo un tanto aquella playa vacía, habíamos encontrado un hueco de paraíso en aquella ribera atestada de veraneantes, cuyo anhelado bronceado se olvidaba bajo el esplendor de una gigantesca luna amarillenta que casi besaba el mar en aquel cielo despejado. Seguir leyendo

Acoso

tu66

He sido, y seré, un hombre timorato para galantear en la calle. No sé, aun antes de mi accidente estando con mis cuates al escucharlos “chulear” (piropear o galantear) me hacía sentir incómodo. Tras adquirir la tetraplejía me sucedió algo que me curó para siempre. Seguir leyendo

Loca historia de amor en silla de ruedas

am1La tarde que menguaba era fresca, el vaivén de las personas era lo de costumbre, puestos a la mesa de aquel restaurante al aire libre, veíamos como las luces poco a poco se encendían para dar la bienvenida a esa dama enigmática, a veces alegre y otras muy triste. Envueltos en aquel aroma artificial de café (algunos implementan aromatizantes y otros “decoran” el local con sacos de café), la sinceridad afloró como mis ganas de un cubilete, ha…que rico mojarlo con café.

Le miré a los ojos, aquellos negros, propios de una piel canela cosechada en Puerto Barrios. Apurando un sorbo cafetero me atreví. –Quieres ser mi novia.- Sus ojos se iluminaron, no sé si fue por mi propuesta, o quizá fue tan solo el reflejo de los autos que ya encendían los faros. Sonrió, acercó su silla mientras tomaba mi deforme mano, y me besó. Así sellamos un noviazgo loco, propio de una vida como la mía.

am2

No tenía hogar, vivía en un hospicio. Aquel lugar era manejado por ingleses, y era una real Casa Hogar. No estuve sujeto a sobreprotección o a la ingrata lástima de los vecinos; claro que para encontrar aquella paz debí aceptar primero mi discapacidad y después el estar completamente solo, y eso es un dolor que a nadie se desea.

Salir a pasear con una chica no era problema, el problema era escuchar que me dijeran “adiós cuñado”, pero me acostumbre. Tuve la idea de pedirle a la chica de ojos negros que pasara la noche conmigo, dije al encargado de la Casa Hogar que iba con un familiar y que regresaba al otro día. Aquella tarde pedí me sacaran a la puerta, allá estaba ella tras un árbol, y en un descuido, me haló; después llamamos de un teléfono público para decir que iba en camino.

Después de cenar en un restaurante de la 19 calle y Avenida Elena, como a eso de la 8:00 de la noche, no fuimos por la Avenida Centroamérica, deteniéndonos en una banca. El airé era un tanto fuerte, erizaba, con ella sentada a mi lado y en medio de besos, las horas volaron. Al darnos cuenta de la hora, tipo 11:00, salimos corriendo (es un decir, yo rodando) al lugar que habíamos previsto, pero o sorpresa, lo habían cerrado un día antes. Soy tetrapléjico, por desgracia ella debía empujarme y a esa hora ya era muy peligroso, no por mí, sino para quien apenas alcanzaba las veinte navidades.

Nos regresamos al Hospicio; aquella noche que debió ser genial, terminó con ella durmiendo en el sillón de aquel lugar y yo en pleno insomnio tras una regañada ilustrada con una clase de educación sexual.

Nuestra canción

Hoy día ella está en otro país, está casada, es mi amiga y me pidió que la recordara.

Byron Pernilla

Amores en silla de ruedas

cc55Conversaba con amigas y amigos en silla de ruedas sobre el día del cariño, de cómo hay tantas diferencias en el enamoramiento de nosotros, incide si adquiriste tu discapacidad o fue congénita, si tenías o no pareja al adquirirla, si te enamoras de otra PCD o alguien sin discapacidad, si eres de familia de dinero o si eres palado como yo.

Me cuestionaron si era más difícil galantear a una chica estando en silla de ruedas y sobre cómo darse cuenta si te quieren para algo más que amistad. Comparando mis noviazgos antes de mi lesión y los que tuve posteriormente, no hay diferencia, igual les llegué o me llegaron, igual me mandaron por un tubo e igual lo hice yo…bueno, eso creo.

Observando a mi alrededor, he concluido que querer a una pareja con o sin discapacidad no es diferente, lo diferente es quizá que una PCD muy probablemente se enamorará de alguien sin discapacidad, pero este último no sentirá lo mismo, no es una regla, pero es muy probable, y mientras más severa la discapacidad, mayor probabilidad. Una gran mayoría cree que una persona en silla de ruedas siente la emoción de querer, pero que no sabe de amar, pues eso solo lo percibe alguien “normal”. Pero si amamos, y de qué manera.

No escribiré (será en otra entrada) de aquellos que adquieren discapacidad estando ya con pareja, ahora escribo sobre quienes pasamos la prueba de la soltería sobre sillas de ruedas. ¿Cuantas veces me mandaron por un tubo? Pos no fueron tantas, yo me lancé hasta estar seguro de no hacer el ridículo, y aun así alguien pudo hacer suertes con mis sentimientos cual torero frío antes de clavar la espada del desamor, llevándose quizá una oreja y siendo sacada en hombros de la plaza.

te-ame

Cuando te quieren les gustará tu mirar, alguna expresión, por horrendo que seas (experiencia propia jajaja). Les dices lo lindo que ves en su persona, y haces la pregunta de los 20 millones: – Que te gusta de mi.- Si te responde: – Me gusta tu personalidad.- Estas frito. Si no contesta, huye.

Cuando te quieren y te declaras, quizá te darán un beso, tal vez te abracen con fuerza, o probablemente sientas las dos cosas. Si te dicen ¿Y cómo le vamos a hacer? Estás frito, quien te quiere previamente visualizó lo que hará.

Muchas personas ven tu silla antes que al ser humano, ello suele pasar en las cosas de cupido, las dudas se dan ante las dificultades de movilidad, en especial a futuro. Yo tuve la experiencia de escuchar decir a un familiar de mi pareja: “Como hubiésemos querido que no fuera a sufrir”. Ese es exactamente uno de los grandes obstáculos que se tienen, el creer que se sufrirá, y es tanto que se escucha ese mensaje, que muchos se rinden ante los augurios de la tormenta de una noche, perdiéndose de muchos amaneceres sublimes.

Debe construirse una vida basada en el trabajo, no hablar solo de discapacidad, no andar de resentido aunque la vida nos la haya puesto negra. Estudiante, graduado o sin estudios, hay que llenar la vida de cultura general, leer mucho, para poder debatir con cualquiera que tenga la mente abierta sobre música, geopolítica, filosofías, Etc. El peor error es creerse “especial”. Amar tanto tu vida que si alguien ve tu silla antes que tus talentos y logros, no merezca compartirlos.

Lo que describo es la perspectiva de años con y sin silla de ruedas, la mirada masculina del asunto, no son máximas, es experiencia. Lo hago pues hay que transmitir nuestro sentir, más allá del estereotipo angelical, o de reclamo; si me siento igual a todos, ¿Por qué no actuar y escribir como todos? Una silla de ruedas condiciona mi vida, pero no me dice a qué mujer amar, me ayuda al acercarme a ella.

Quienes se dan la oportunidad, deben prepararse para sentir el pecho estrujado por el peso de la tristeza, el enfado y la ansiedad del desamor. Y es que aquel cuento del primer amor para toda la vida es la ciencia ficción que un día creímos al pretender ser príncipes y princesas que serían felices para siempre.

De Byron Pernilla

Febrero: El amor en tiempos de discapacidad II

KATIE LECLERC, RJ MITTE

Inesperado

 

Enamorado

Recién estrenado en el mundo de la discapacidad me tocó enfrentar, de ganancia, la vida en un hospicio. Yo imaginé que moriría pronto, no me veía sobreviviendo solo y tetrapléjico, en mundo tétrico de personas ancianas y con afectaciones mentales. Casi desde que me fueron a dejar sufrí, pedía se me acostará y me dedicaba a cuestionarle a Dios, a morder la almohada con desdicha. Seguir leyendo

Febrero: El amor en tiempos de discapacidad

El amor de pareja¿Acaso esta injusticia nació del concepto del niño símbolo y su deber de causar lástima para recaudar dinero?
-Danielle Sheypuk Psicóloga clínica-

Una persona sin confianza en sí misma no puede o no querrá defender su esencia, su criterio, su felicidad y quizá su amor. Lo anterior tenga o no discapacidad, pero si tuviese discapacidad entonces necesitará de algo más, de un entorno accesible arquitectónico y principalmente afectivo. Pero si ese entorno es hostil, que se puede hacer solo con fe en sí ¿Luchar hasta rendirse o morir en el intento?

Aceptarse a uno mismo es difícil, aceptar a otros son diez centavos más. Durante los primeros 15 años de mi tetraplejia no tuve amigos con discapacidad, no porque me diera pena el que me vieran con ellos, como he visto suele suceder a otros, sino era por la suerte de tener buenos amigos y posteriormente formar una linda familia. Convivía en un mundo alejado de la palabra “discapacidad”, casi ignoré a mis colegas. El fin de mi vida conyugal y la partida de mi bebé replantearon mi vida. Seguir leyendo

Seis Sesiones de Sexo

The-Sessions-PosterA veces resulta complicado hablar de sexo y discapacidad en culturas conservadoras como las latinoamericanas. Me gustaría anotar antes de todo, que considero que tener una mente abierta no necesariamente se refiere a estar de acuerdo en todo, cosa que lleva a la decadencia. Creo que todo requiere de un balance adecuado, si te la pasas comiendo azúcar, te dará diabetes y si el sol estuviese un tanto más cerca de la tierra yo no estaría escribiendo ahora; hasta la naturaleza nos da nociones.

Seis Sesiones de Sexo es una película estadounidense independiente estrenada en el 2012 dirigida por Ben Lewin, y protagonizada por John Hawkes, Helen Hunt y William H. Macy. Helen recibió una nominación a los Premios Óscar 2012 en la categoría mejor actriz de reparto, así como el film ganó varios galardones en Premios Independent Spirit, Casting Society Of America, Sundance Film Festival, Hollywood Festival, Palm Springs International Film Festival; siendo nominada en diversos festivales más. La película se basa en los escritos de Mark O´Brien, quien tras padecer de poliomielitis de niño, queda tetrapléjico confinado a una camilla y un pulmón artificial al que recurría constantemente. Seguir leyendo