Cómo llegué a querer a mi pareja

No me gustaba su presencia, sentía su mirada fría, pesada casi odiosa. No me explicaba como ella había llegado a mi vida de improvisto, y sin tener nada en común se había adueñado de mi vida; y aunque aún no me atrevía a entregarme totalmente, ahí estaba ella, tan cerca de mis más inconfesables sentimientos, al asecho de lo que quisiera, tan cerca de mi lecho. Seguir leyendo

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Cuando ya no este

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Byron Pernilla

Las gripes son difíciles, algunos las pasan sin más aspavientos, se dice que los hombres somos los más chillones con ellas. Pero cuando se es tetrapléjico suele ponerse peluda la cosa. Muchos no podemos ni sentarnos sin ayuda, por lo que la poca movilidad contribuye a un rápido desarrollo de afecciones pulmonares, y en mi caso, el ser asmático agrega un premio extra.

Después de un mes de convalecencia, alguien me dijo que una vecina fue internada en un hospital por neumonía, era una chica de 23 años. Entonces recordé a Edwin Sierra, el primer tetrapléjico que conocí y el cual un día de gripe lo encontraron muerto al ahogarse con sus secreciones en la cama. La noche que siguió a tan motivante noticia y recuerdo, presenté crisis, la fiebre y ahogo hicieron su labor, y en medio de aquel tortuoso tic tac del reloj de pared, repasé mi vida.

No he sido un santo o ejemplo a seguir. Mi padre hizo un buen trabajo, me enseñó a saber vivir solo, hacerme responsable de mis errores, a ser leal amigo y tomar decisiones dolorosas pero correctas. Lo principal, primero temer a Dios y después amar el trabajo.

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Consiente estoy  que mis sueños eran otros, y que terminé donde nunca imaginé. La discapacidad me llevó a conocer un mundo extraño al inmiscuirme en él. Mucha gente con egos de héroe, otros de víctima y muy escasos de trabajo y lealtad. La diferencia entre ellos y otros como yo, es que sentir la necesidad (a parte de la discapacidad) te hace saber la impotencia de quienes poco o nada interesan a la inmensa mayoría.

En el mudo de la discapacidad siempre me salieron las cosas con gente que aportó, aquello de desvelarse, proyectar, diseñar y ejecutar sin pago de por medio, el placer de legar algo más que palabras; en el mundo profesional amé a los que usan el lenguaje de emprendimiento, marca, compromiso y equipo. Lamentablemente con pocos fusionamos esos mundos. Amé conocer soñadores, no de fama y fortuna, sino de aquellos bohemios cuyo placer radica en brindar en una tarde lluviosa y amanecer contando las pecas de la espalda de ese ser amado.

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No creo dejar enemigos, gente que me fastidió quizá jeje, pero mi mejor remedio fue ignorarlos, na más desearles suerte, ahí sí que si no te interesa, pa que perder tiempo en ello. Mi gran defecto fue ser impulsivo, o todo o nada. Di muy poco tiempo para una respuesta, en los negocios y la pareja, un titubeo me sonó siempre a un no; y por ello creo que muchos proyectos y affairs no fueron.

Pero hice amigos increíbles, una amistad de roble basada en lealtad, y busqué aquellos que como yo, no podemos ver que alguien se lo lleva la fregada sin hacer algo, esos son mis cuates. Conocí grandes empresarios, y uno en particular, que creyó en mí, no como una buena obra, sino como alguien que aportó a su gran empresa. De políticos, haa que triste no poder hablar bien de uno.

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Ese fui yo, el que dijo lo que pensaba, no buscando ofender, sino con la verdad del entendimiento, que siempre estuve dispuesto a cambiar ante un argumento lógico y comprobable. Siempre dije que no pretendía cambiar el mundo, me bastaba con mejorar el mundo de una sola persona necesitada, algo que se me grabó de Martin Luther King. Me gustó tomar una refacción en Casa Presidencial, pero me estremeció y agradecí mucho más llegar a un hogar de nailon y cartón, y que todo mundo dejara de hacer lo que hacía, tan solo para atenderme y ofrecerme desde un pan de manteca, hasta comprarme un chile relleno que ni ellos comían.

Pero lo anterior, son delirios de fiebre jeje. Pasada aquella noche, espero tener batería para un par de años, que el Señor me permita hacer efectiva la ayuda a ciertos casos, concluir un par de proyectos y dejarlos en buenas manos. Para así, al tener la oportunidad de verlo, poder decirle misión cumplida…y suplicar clemencia por mis barrabasadas.

Byron Pernilla

La señora de la silla de ruedas

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Cada que salía le veía, un día en aquella esquina, otra, en esa parada de bus, a veces la acompañaba un niño. Era ya una señora, quizá unos 45 años, siempre maquillada, en su silla de ruedas extendía la mano a los transeúntes y automovilistas. Los conductores le daban monedas, mientras ella les agradecía por su nombre, era como un personaje popular. ¿Qué sentía? Lo más seguro era humo. ¿Por qué lo hacía? Por haragana lo más probable.

Más de alguna vez dije: – Si ella trabajara, por lo menos de lavar ropa, no estaría dando lástima.- Mi ego rebuznaba, presumía el que yo trabajara a pesar de mi tetraplejía. Entonces no me relacionaba con PCD, mi vida era muy distante a esto, como la de tantos. Pensaba que mucha culpa tenía gente como ella del estereotipo de pedigüeños que muchos endilgan a las PCD.

Un buen día, se inauguró una casa hogar para necesitados en el área, y la esposa del alcalde del lugar me invitó. Ahí estaba aquella dama, su aroma un tanto agobiante delataba su pulcritud, su intenso maquillaje su identidad. Me saludó con un giñó y su fácil sonrisa de carmín, como quien saluda a un colega. Pude pensar: -Ha que igualada.-

En lo que mi asistente se fue, ella se acercó. Muy amena rompió el hielo y me invitó un café. Yo a merced de no poder mover mi silla, opté de cortesía, no tenía entre mis planes hablarle. Me contó algo que cambió mi pensar.

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Era una señora de treinta y tantos, vivía con su esposo, hijo de 6 años y su madre ciega de ochenta y tantos. Para ganarse la vida vendía atol y tostadas en una parada de bus. Un día una camioneta se estrelló en su negoció, perdió las dos piernas. El conductor huyó y nadie se hizo responsable. Dos meses después de aquella desgracia el marido se largó. Ella, su hijo y abuela debían comer y no tenían para invertir en el anterior negocio.

La garganta se me atoró, aborrecí mis prejuicios y me avergoncé. Yo como hombre aun no sé qué hubiese hecho. Su forma de actuar, su sonrisa y candidez adquirieron un fulgor distinto, ella no vivía de lo que le daban, sobrevivía. Y ahí estaba ella, toda una dama sosteniendo a su hijo y su madre.

Aquel día me preguntó: ¿Y tú quién eres? Sin lujo de detalles le conté, pero me hubiese gustado decirle, solo un tonto con suerte.

Que bueno fuera que todos observáramos más allá de lo que vemos en la calle, más allá del prejuicio.

De Byron Pernilla

 

Ser agradecido

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Vista del Lago de Amatitlán junio 2016

Enfrente de una casa de nylon y lámina, un niño en un calzoncillo amarillento, como de 5 años, camina descalzo, en la mano lleva una botella plástica de lo que alguna vez se vendió como jugo de naranja. El infante mete una pajilla (sorbete, popote, Etc.) en aquel recipiente sucio, succiona como jugando a que había líquido, al parecer si hay, a saber qué. Una persona adulta lo observa, quizá su madre, pero está más interesada amarrando unas bolsas grandes de basura. Seguir leyendo

Dos damas, un corazón

imagenes-de-esperanza-2Hace algún tiempo escribí sobre una singular pareja de mujeres, madre e hija. Marce, por un par de décadas ha cuidado a Sandra, persona con discapacidad, ello vendiendo comida ambulante en las afueras de una empresa. Después de trabajar ahí por casi 9 años, un buen día llega la competencia, ella le enfrenta, pero tienen mejores medios y sus ventas bajan. Hace como un año, más o menos, le dan el tiro de gracia, un policía de la fábrica le informan que ya no le dan permiso para vender.

La cosa se pone color de hormiga, Marce no encuentra empleo pues, su edad ya no es aceptada, algunos informan de algún trabajo, pero es lejos y no hay quien asista a Sandra, quien es dependiente. El fondo es cuando les cortan la energía eléctrica, la vida suele ser cruel.

Un amigo formidable de este blog dona plata y se paga la deuda eléctrica. El alivio es momentáneo, la difícil situación necesita solución, los amigos nos quebramos la cabeza y pos no hay mucho de esperanza, nuestra economía igual hace agua. Uno de los intentos es poner una venta de ropa usada, enviamos lo que recolectamos pero la casa no es un buen lugar y solo se logra vender poco. La madre abnegada sale a vender comida a la calle, pero le hace falta unas cosas (por respeto no lo diré) y los amigos hacemos la coperacha (unimos fuerzas) y juntamos lo necesario.

Al pasar por donde ella vendía, se pone a conversar con un policía de la empresa y se entera que los jefes de la empresa no habían querido que ella se fuera, era cosa del agente que la corrió; después se sabría que el policía había actuado en contubernio con la competencia, que no satisfecha con quitarle ventas, le habían querido eliminar.

Cuando se actúa sin escrúpulos, y la codicia cubre con su oscuridad el corazón de las personas, ni ellas mismas saben el dolor que causan. No diré las cosas tristes que sé por lo sucedido, pero si quiero gritar ese infeliz sentimiento de impotencia que sentí, muy pocos saben lo tortuoso que es en esta sociedad ser persona con discapacidad, mujer y de escasos recursos.

Amigos, en las buenas y malas

Las cosas en la vida de esas dos lindas damas regresan paulatinamente a la “normalidad”: el no pasar penas en la oscuridad. Y es que ser feliz es relativo a la actitud, para algunos es tener plata, el amor de pareja, el viajar, Etc. Pero para algunos, basta con disfrutar de los que se tiene.

Aprovechando el cumpleaños de uno de mis amigos, y con la primera ganancia de sus ventas, Marce nos invitó a comer. Fue en un parque público, ahí llegó esa admirable mujer, canastos al hombro, como una joven de alguna empresa que sirve por un sueldo. Puso una manta en el llano, se hincó y empezó a sacar platos y comida. Carne asada, arroz, frijoles, aguacate y refrescos, un banquete digno de reyes, no de esos que compran el poder, sino de nosotros, que nos sentimos los más afortunados reyes al probar manjares horneados y servidos con amor: eso no tiene precio.

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14/05/2016

La vida es extraña, la mayoría ignora lo que tiene, y muy tarde se dan cuenta que el dinero no compra más que vanidad. Tampoco crea usted que soy de los que culpan a los que tienen, na que ver. Cada mañana trabajo buscando tenerlo para construir mis sueños. Y es que las principales causas por las que las amistades se pierden es por poder y dinero, por ello quien encuentra un amigo, encuentra el tesoro más grande en esta tierra.

Un artículo de Byron Pernilla

De mi padre y el Príncipe

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Era la mañana del 21 de abril, me desperté como de costumbre poco antes de la 4:00 AM, el calor veraniego aún se sentía, incomodo, insolente a la madrugada, a veces vanidosa por fresca. Me estiré a la Homero Simpson, revisé redacciones, gráficos y definí la estrategia del día, claro, pues no había nada en agenda. El sol se asoma por mi pequeña ventana, como aquella incomoda visita que anuncia su llegada y no puedes hacer absolutamente nada. Viene mi asistente, me levanta, a medio desayuno me recuerda que es el cumpleaños de mi padre, le llamo por cuernofono. Seguir leyendo

Apariencias

Byron Pernilla

Byron Pernilla

Los amigos con quienes saldría llegaron casi de improvisto; ataviado de un pants deportivo, una playera negra metalera y un par de tenis, no creí necesario cambiarme de ropa, solo halé una gorra y emprendí el viaje burocrático. Mi transporte sería un camioncito rotulado con el nombre de una asociación no lucrativa, para evitar la problemática de bajar y subir de mi silla de ruedas, decidí viajar con todo y silla en la palangana del vehículo. La primera parada fue en una sucursal municipal, ahí chévere, las secretarias tan lindas me hicieron sentir bien, observé nuevamente como, cuando salgo casual, las personas no me tratan tan ceremoniosamente. Bueno, después de las conquistas, perdón, de los primeros trámites, nos encaminamos a la cede municipal, ahí la cosa sería diferente. Seguir leyendo

Olores de cambio

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En febrero del 2013 muere Alfredo Moreno, un salvadoreño que hizo una descomunal fortuna defraudando al estado por medio de una bien organizada estructura, con el permiso de gobernantes de turno por más de 10 años y principalmente militares de alto rango, quienes la iniciaron debido al trasiego de armas durante la guerra fratricida chapina. De pedir mordida por arma ingresada al país, se pasó a la alteración de formularios, lavado de dinero, robo de furgones, Etc. Seguir leyendo

El próximo presidente de Guatemala

Portada de la caída de Serrano Elías

Portada de la caída de Serrano Elías

En 1986 ganó Vinicio Cerezo, hartos de juntas militares los Chapines querían un cambio en la matazón, esa que solo veía ideologías e ignoraba la guatemalidad.

Jorge Carpio era el presidente que ganaría en el 90´, había perdido en el 86´ y el desgaste de la DC le ponía la banda de los inconformes. Carpio sostuvo una campaña que le rebotó, vueltas ciclísticas dedicadas, anuncios saturantes por 4 años y el desprestigio, por lo mismo (de El Gráfico) hicieron mella en el guatemalteco, en su inteligencia, tan menospreciada por los “expertos” extranjeros y nacionales.

Cerezo ganó por la hastiante presión del capitalismo, representada por la política de todo o nada de Ronald Reagan, un gran visionario, pero miope de la realidad Centroamericana. Y vinieron cuatro años de democracia, a la chapina, tergiversada e influenciada por el soborno y la incidencia de los que ostentaban el poder económico, ese al que no pudieron enfrentar los novatos e ilusos líderes políticos chapines. Seguir leyendo

El sistema de la ley de Herodes

Corrupción

Corrupción

El fin de un político en Guatemala no siempre es definitivo, bien dice uno de nuestros dichos: “Se han visto muertos acarrear tierra”. El fin político por el momento de la vicepresidenta Baldetti es un merito de la presión social, con una manita de mono de gringolandia. Es lindo para mí ver que se ha logrado un cambio brusco político sin el estúpido sonido de las balas, tan común en aquellos años de guerra fría.

Después de escuchar o leer a varios comentaristas, confirmo mi pensar acerca de la política chapina. ¿Como creer en el fin de un corrupto si hoy Serrano Elías y Alfonso Portillo se dan el lujo de opinar sobre el linchamiento de un deshonesto? ¿Como pensar en un cambio hoy que las encuestas dan como favorito a quien se mandó a hacer una estatua en un parque y le pone su “humilde” nombre a leyes populistas que presenta? Seguir leyendo

La sexualidad no es exclusiva

Sexualidad y Discapacidad

Sexualidad y Discapacidad

¿Que significa una Persona con discapacidad?

Ser una persona con discapacidad es ser una persona con unas circunstancias diferentes a las de la mayoría, no me siento “un discapacitado” sino uno más.

Es cierto que hay ocasiones en que uno se siente diferente a la gran mayoría, especial, hasta discriminado por que este mundo aún no está hecho para todos, eso es algo que tenemos que luchar.

¿A que nos referimos con discapacidad? Seguir leyendo

De políticos, aprovechados y discapacidad

Falacias

Falacias

La necesidad tiene cara de chucho. 

Muchas personas no saben de dignidad, ya sea por el medioambiente en donde crecieron o por que son oportunistas que lo único que quieren es vivir sin hacer el esfuerzo por trabajar. A mi me molesta ver como muchos apoyan todo aquello que huela a gratis, siga a todo aquel que miente descaradamente, o apoye a quienes perversamente utilizan la necesidad del infortunado: a esos que persiguen objetivos personales sin importar los medios.

Políticos Seguir leyendo

Hipocresía

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Todos en algún momento nos equivocamos, somos humanos, juzgamos y opinamos superficialmente, claro, el reconocer esto no es justificación para hacerlo como el deporte de algunos, pero es un freno para evitar juicios a la ligera. Hay que buscar la honestidad intelectual, quizá no lleguemos a la perfección, pero hay que escapar del cinismo de aquellos que premeditadamente viven de las frustraciones y miedos de los demás. Seguir leyendo

Aceptación, discapacidad y redes sociales

Byron Pernilla

Byron Pernilla

Según mi experiencia, que no la verdad absoluta, de las cosas más difíciles para una persona con discapacidad (PCD) es la aceptación de su condición, influenciada principalmente por la sociedad y sus estereotipos superficiales.

Últimamente por los convivios, en la calle me he topado con personas con discapacidad tristes, cohibidas y temerosas; ellas señalan como culpables a la sobreprotección, la sociedad, y por que no, a la discapacidad. Dos personas me preguntaron como hago lo que hago si ni sentarme solo puedo, porqué no me frustro. Una PCD me dijo que ella era tan repulsiva (lo cree) que ni en las redes sociales tenía tantos amigos como la mayoría de PCD. Todo lo anterior dio pie para que escriba algo de lo que respondí a las referidas personas, con la intención de que sirva a más de alguno. Hay pensamientos que ya escribí, pero que vuelvo a describir al haber lectores que invité y que leerán este blog por primera vez. Saludos a la chica de la plazuela y al pibe rosarino.

¿Cuánto tardé yo en aceptarme? Seguir leyendo

Seis Sesiones de Sexo

The-Sessions-PosterA veces resulta complicado hablar de sexo y discapacidad en culturas conservadoras como las latinoamericanas. Me gustaría anotar antes de todo, que considero que tener una mente abierta no necesariamente se refiere a estar de acuerdo en todo, cosa que lleva a la decadencia. Creo que todo requiere de un balance adecuado, si te la pasas comiendo azúcar, te dará diabetes y si el sol estuviese un tanto más cerca de la tierra yo no estaría escribiendo ahora; hasta la naturaleza nos da nociones.

Seis Sesiones de Sexo es una película estadounidense independiente estrenada en el 2012 dirigida por Ben Lewin, y protagonizada por John Hawkes, Helen Hunt y William H. Macy. Helen recibió una nominación a los Premios Óscar 2012 en la categoría mejor actriz de reparto, así como el film ganó varios galardones en Premios Independent Spirit, Casting Society Of America, Sundance Film Festival, Hollywood Festival, Palm Springs International Film Festival; siendo nominada en diversos festivales más. La película se basa en los escritos de Mark O´Brien, quien tras padecer de poliomielitis de niño, queda tetrapléjico confinado a una camilla y un pulmón artificial al que recurría constantemente. Seguir leyendo

Amor eterno

Cementerio General

Cementerio General

De lejos parece un hormiguero alborotado, azuzado por alguna guerra trivial. Pero te acercas y son seres humanos que convergen al cementerio más grande de la ciudad, es como siempre, un día primero de noviembre.

El viento helado sopla fuerte, seña irrefutable dicen los mayores, que la época lluviosa se ha ido. Casi siempre el viento es fuerte este día, incluso llovizna, hoy parece que no habrá lluvia, pero a cambio el frío cala los huesos. No importa el clima, marchar rumbo a ese lugar provoca una extraña mescla de sentimientos, alegría porque compartes con gente intima el trayecto y hasta la algarabía del lugar, pero también tristeza porque a ese alguien a quien llevas flores, mejor quisieras abrazarle. Creo que gana un tanto la melancolía.

Una de las conversaciones que siempre salen a luz en estas fechas son aquellas de los detractores de este tipo de conmemoraciones, ya sea por fanatismos religiosos, o por aquellos amargados que todos los días descubren el agua azucarada. Y dicen: “En vida, ahí no hay nada”. “Cuando muera no quiero que me lleven flores”. “Ya muerto para qué”. Y los peores, los que juzgan y sentencian: “Seguramente les arde la conciencia”.

Para los cristianos, basta que lean cuando a Jesús le informan de la muerte de Lázaro, incluso dicen las escrituras que lloró. ¿Se imaginan que hubiese respondido como lo anteriormente descrito? Y por mucho que sean los legalismos religiosos que se hayan comprado, hay algo que como seres humanos debiésemos contemplar: respeto.

Fuera de las cuestiones religiosas, el acudir a dejar flores es algo inexplicable a satisfacción de quien se niega a percibir sentimientos. En lo particular yo amé por 14 años a ese ser lindo que estuvo a mi lado, compartimos desde una cena en el hotel más caro de Guatemala, hasta la mitad de un hot dog en alguna esquina cundo el hambre apretó. Estudió en los mejores colegios que pude pagar, y mis amigos son testigos del amor que destilamos.

Llevar flores es lo menos que puedo hacer ahora, sé que él no esta ahí en esa fría tumba, lo sé pues todos los días converso con él; yo seré de aquellos viejitos que hablan solos. Quizá pienso que uno lleva flores un tanto por su ser querido y otro tanto por uno mismo, tus ojos necesitan ver algo de tanto que amaste.

Hay quienes van y soportan el sentimiento, no lo expresan, pero nadie sabe lo que sienten por dentro estando ahí de frente a la tumba. Están los que necesitan ayuda para sentir de nuevo el dolor de perdida, y llevan sus mariachis. Este año al pasar frente a unas personas congregadas alrededor de una tumba aprecie algo diferente, una de ellas con su Ipad reproducía la canción de Emmanuel: Todo se derrumbó. Me fui prensando que surrealista era eso, pero después recordé que una de las partes dice: “Yo era feliz contigo, vida mía…” memento de la lirica que seguramente la persona adapto a su sentir.

A unos metros de la tumba que adorno había una señora como de unos 60 años, sentada en el suelo junto a un nicho, lloraba desconsoladamente. Alrededor como 5 personas que calladas permanecían cabizbajas, nadie decía nada; seguramente la pérdida era muy reciente. Escuchando y viendo tan dramático cuadro uno solamente puede pedirle a Dios que brinde paz a tan evidente dolor espiritual, ese que algún día enfrentamos. El resumen sería que todos reaccionamos de distinta manera ante un mismo dolor espiritual, y que esas expresiones deben respetarse, tarde o temprano nos tocará expresarlas o que las expresen por nosotros.

Después de desahogar el corazón, como siempre, como que se regresa a la realidad al salir de la necrópolis. Camino de regreso te vas dando cuenta de ese gran mercado que se ha vuelto ese día el cementerio. Puedes adquirir toda clase de ropa, imagínate comprarte ropa interior en el cementerio, sería una gran anécdota; igual puedes comprar un pescado, un conejo, tortugas y hasta los pobrecitos pollitos pintados de colores. Afortunadamente hay tantos cachivaches de venta ahí, que este año logré conseguir un par de coderas que siempre se me olvidaba comprar, y claro, siempre me vence la tentación de comprar churros.

Ahí quedó ese lugar al que regreso cada que puedo, a ese que voy y que no importando el clima siempre me entristecerá, pero que extrañamente igual me fortalece. Terminé mi día comiendo molletes (el fiambre, ni a la fuerza), ese dulce chapín que hace algunos años degustaba con quien hoy extraño, pero como dice la canción, con ese con quien estaré alguna vez más para amarnos más.

Un artículo de Byron Pernilla para Asodispro®

CADENA DE FAVORES -I-

Paola L. López L.

Paola L. López L.

Cadena de favores (Pay It Forward en inglés) es una película estadounidense de 2000, dirigida por Mimi Leder. Está protagonizada por Haley Joel Osment, Kevin Spacey, Helen Hunt y Jon Bon Jovi. La historia está basada en la novela homónima de Catherine Ryan Hyde.

Está película también está a diario en la vida real.

El pensamiento del ser humano en hacer algo por el prójimo solo se queda en el pensamiento y no como acción o hecho, a veces se piensa que está muy lejos el poder buscar a quién ayudar, pero es muy simple, desde nuestra casa podemos empezar a ver que nuestro prójimo está más cerca de lo que imaginamos, para poder iniciar una “cadena de favores” lo puedes hacer con tus padres, tus hermanos, tus amigos, tus compañeros o tus vecinos.

En mi vida, puedo contar muchas veces que he recibido “cadenas de favores” de otras personas. ¿Cómo, se preguntarán algunos? Desde que nací mis padres me han brindado su amor, su apoyo y su mejor condición de vida, es allí donde empieza la “cadena de favores”, pero la principal ha sido creer en Dios, mis primeros años de vida los médicos indicaban que no iba a caminar, Dios misericordioso me brindó su favor, en que a los cuatro años de edad diera mis primeros pasos, pero siempre vista por una cojera leve entre mis piernas. (Por supuesto hubo varias cirugías antes, pero ninguna fue para quedar bien).

Al crecer y al pasar el tiempo no crean que todo fue a base de favores, también crecí ante el rechazo de compañeros que no me aceptaban dentro del grupo escolar por el no poder caminar bien, o correr como todo niño, por lo que utilicé bastones, muletas, andadores, silla de ruedas; tengo un historial enorme, pero regresando a la cadena de favores, en mi trayecto de vida si las he tenido muchas veces, voy a comentar alguna de ellas:

Film Cadena de Favores

Film Cadena de Favores

Las cadenas de favores hacia mi persona:

  • Mis quince años, recuerdo tener el doble de vestido, buqué, zapatos, todo el doble para celebrarme y del cual fue un día muy especial y lindo.
  • Mi última cirugía, estaba perdiendo mi hueso fémur del lado derecho, una familia sensibilizada ante mi problema, fui favorecida con el costo total de mi cirugía del cual pase casi un año completo en recuperación (6 meses enyesada de cuerpo completo).
  • Inclusión laboral, he tenido buenos trabajos en los que me he podido desempeñar.
  • Al casarme, era emocionante ver como las personas se acercaban apoyarme con los preparativos ya que era de alegría salir de mi casa vestida de blanco y realizar este paso; al pasar el tiempo a pesar que los médicos me indicaban que era mejor no tener hijos para no perjudicar mi estado físico, me dio la más grande bendición el poder ser madre de una bella niña, recuerdo que tuve más de 5 “fiestas de baby shower” de amigos, familiares, compañeros de trabajo era una alegría, para darle la bienvenida a mi hija; pero después de los 40 días de nacida de mi hija también se presenta una tragedia. Mi esposo sufre un accidente y pasar meses en el hospital, en el intensivo en estado de coma no era para estar bien en lo posible como esposa, pero a pesar de esta situación Dios se hizo presente por medio de mi familia, Iglesia, amigos y compañeros de trabajo, en ese entonces la “cadena de favor” se presentó de la manera que no se pueden imaginar, mi sala llena de víveres en cantidades enormes que tenía que decirle a mi madre que hiciera bolsas para compartir con las personas necesitadas de mi vecindad. Después recuerdo que cuando él falleció, no tenía nada más que un contrato funerario con Q.200.00 de anticipo y pensaba: ¿Qué voy hacer para pagarlo? Y se vuelve a mostrar la “cadena de favores”, un amigo de él paga el total de los gastos de la funeraria y para enterrarlo un primo nos da un lugar especial con todos los gastos pagados, y también nunca se me olvidará, el gesto tan bonito de mis compañeros de trabajo en ese tiempo en reunir fondos con ventas entre ellos mismos para aportarme ayuda en ese momento que me fue tan útil para abarcar todos los gastos que se me presentaron, no era una situación fácil, pero Dios estuvo presente con “una cadena de favores”.

Han habido otras circunstancias en las que me ha tocado sufrir, de las cual es en otro momento les puedo contar, pero a lo que quiero llegar es que en algún momento dado de nuestra vida hemos recibido una “cadena de favores” en cantidad de veces pero nunca las contamos, ahora te hago una pregunta: ¿Cuántas veces has sido útil para ser partícipe de una cadena de favores?

Continuará el próximo martes…

Un artículo de Paola L. López L. para  Asodispro®

Ideas

Byron Pernilla

Byron Pernilla

Cuestiono, soy preguntón, curioso y a veces, lo sé, caigo mal. Mi padre me dio libertad, me enseño a no quedarme con la duda, dicen por ahí que más vale una tonta pregunta que un tonto que no pregunta. Hay personas que dan por ciertas premisas sin cuestionar, y es que casi nadie desea ser tomado como controversial, quizá su máxima sea aquello de: calladito te ves mejor.

Pero cuestionar puede darnos malos ratos, aunque al final el espíritu se nutre.

Cierta vez, no hace mucho, cuando trabajaba en una agencia de noticias, en un e-mail nos ordenaban seguir notas sobre ciertas empresas, eran cerca de de 70, yo respondí sugiriendo que quizá sería mejor seguir por concepto las notas importantes, gasolinas, azúcar Etc. Paro advertí que era sugerencia y que acataría la orden. La jefa respondió que yo debía estar contento con mi trabajo, que muchos desearían tener empleo. Nada que ver con lo que yo exponía. Respondí que yo agradecía el empleo, pero que esa no era la forma de responderme (no escribí que llevaba cerca de 8 meses de deuda). Ella escribió que no entendía como alguien con 3 años de trabajar ahí no tuviese retención de nombres. Todo sucedía en el correo institucional ante la mirada de todos mis compañeros de trabajo, no tuve de otra, mi ultimo correo fue: Muchas gracias por la oportunidad, yo necesito trabajo pero igual respeto. Después en correo privado admitió su error, pero igual me dijo que mi superior tenía ya mi renuncia.

En esa empresa no tenía salario nominal, me pagaban por día trabajado, no había prestaciones ni bonos, era solo por trato; yo lo hacia pues por mi discapacidad no tengo tantas oportunidades. Un año después aun entraba algún pago a mi cuenta de vez en cuando, ni sé si me terminaron de pagar. En este caso, no cuestionaba, creo que sugería, pero se tomó como un cuestionamiento, que no se defendió con argumentos sino con ofensas, pero me hicieron un favor, me enfrentaron en minutos a uno de mis valores y no dude, aunque casi al borde del llanto renuncié, comprobé que valía más mi dignidad que unos billetes.

En un mundo de mentiras, decir la verdad es un acto revolucionario.

En un mundo de mentiras, decir la verdad es un acto revolucionario.

Aclararse las ideas es fundamental, cuestionar en busca de la verdad debiera ser lo común, no habría por que molestarse, por no hacer esto hay tanto charlatán en todos los ámbitos sociales.

Uno debe profesar su verdad, sin temor y aceptar cuando algo que dábamos por cierto, pues no lo era del todo. Lo peor es no tener las agallas de admitir el haberse equivocado.

Despertar de una mentira que arrastrábamos por años es difícil, peor aun si esto definía alguno de nuestros principios. Mentir es lo más fácil, sostener una mentira provoca crear más mentiras que la sostengan.

Somos falibles, bueno yo en particular, pero todos debiéramos mantener nuestras ideas hasta que alguien con argumentos congruentes nos demuestre el error de alguna de nuestras premisas. Nunca tengamos miedo a debatir con altura, estar en desacuerdo no es estar en contra.

Tengo 3 proyectos de vida, a los tres les han dado palo, pero tras años de sostenerlos aun nadie me demuestra la equivocación, y aunque ha veces los modifico, nunca pierden su concepto. Que llegarán a triunfar en este mundo, no lo sé, pero ya llegaron a la cúspide del éxito en mi mente y corazón.

Una idea la puedes compartir, reformar, nutrir y verla triunfar. Lo que no debes es torcerla o desviarla de la raíz que equivale a venderla al mejor postor. Cada idea que tienes lleva inmersa muchas cosas de ti llamadas principios.

Un artículo a titulo personal de Byron Pernilla para Asodispro®

Mi vida con discapacidad

 

Vanesa Ruiz García

Vanesa Ruiz García

¿Qué decir que no haya dicho ya? Soy mujer con una discapacidad física….

Desde que nací, toda mi vida, e convivido con ella… Si por un casual, la discapacidad desapareciera… realmente no sabría como seguir… obviamente… lo tendría mucho más fácil que ahora… pero por otro lado… estaría igual o peor…

Aquellos que creen que sin discapacidad ligarían, encontrarían el amor, tendrían experiencias sexuales… quizás si, quizás no… pero sus vidas, no serían tan distintas a las de ahora. La vida de una persona no se valora solo por una condición, una persona es mucho más que eso, que cambia una cosa, no cambia todo de una persona… Pero después hablaremos más detenidamente de este punto.

Mi vida con discapacidad, así se titula, en eso me tengo que centrar… La verdad no veo mi vida sin la discapacidad… Supongo que si hubiese nacido ya sin ella, pos si, obviamente mi vida, sería totalmente distinta de lo que hoy es… pero… ¿Sería mejor? ¿Sería más feliz? Realmente no creo…

Sí, tengo discapacidad motriz, estoy felizmente casada e independizada, amo a mi pareja, ambos disfrutamos de una sexualidad plena… Todo parece muy bonito, pero realmente no es oro todo lo que reluce, estamos envueltos de una gran crisis económica, que hace, que nuestra vida, que toda esa felicidad peligre, no, la discapacidad no tiene nada que ver…

¿Como sería mi vida sin discapacidad? Ni idea, pero de bien seguro que no es la que tengo… seguramente si tendría más amistades… ¿pero verdaderas? Lo dudo… Solo viviría en un mundo de falsedad… Si por un casual la discapacidad desapareciera de mi vida ahora mismo, con veintiséis años que tengo… Sinceramente, no cambiaria nada… eso imaginando que no tengo pareja, que vivo con mis padres, entre 4 paredes… realmente no cambiaría nada, no, no hablo de lo que yo desearía… es lo que realmente pasaría…

Soy adulta mi personalidad, mis ideales, mi persona, ya está creada, Sí claro… con toda mi ilusión me arreglaría, me iría a una discoteca a ligar… pero nada cambiaría… claro, se me acercarían chicos, me invitarían a una copa, ligaríamos, quizás nos enrollaríamos, y ya… no sería más que algo pasajero y realmente ficticio… Porque algo que si que tiene la discapacidad, es que ves la realidad de las personas, su real personalidad, si pueden fingir, pero no tardan en descubrirse. Más chicos se me acercarían si… pero a lo mismo, el acoso y abuso sexual estaría mas presente en mi vida… O otra realidad más creíble es que seguiría como estaría ahora, tomando mi refresco en la barra, desconfiando de todo aquel que se acercara… ¿Por qué? Mi personalidad no depende de mi discapacidad. Por lo mismo quiero recalcar… a todos aquellos que culpan a la discapacidad por las vidas que llevan, que desearían que esta desapareciera, para un cambio radical y mejor en sus vidas, declararles directamente… que si hoy su discapacidad desapareciera, su vida, no mejoraría en absoluto… Sí vale, tienen una discapacidad, pero no son unos inútiles, pueden buscar alternativas para encontrar la felicidad, si ahora no las encuentran, por el motivo que sea, sin esa condición tampoco lo harán… No se trata de discapacidad, se trata de actitud… Eso la discapacidad, para nada es responsable, los responsables es con la actitud que te han educado, si te han educado como un ser discapacitad@, te aseguro que no cambiaría nada sin esa condición.

Personalmente, no puedo detestar mi vida con discapacidad, ya que no conozco ninguna otra, no me puedo imaginar otra. Lo que si detesto es esta sociedad, que sin conocerme de nada, sin conocer mi realidad, me ha juzgado y sentenciado, me ha discriminado, me ha cerrado puertas, me despreciado, me ha señalado, como si fuera el mismito diablo, primero por ser mujer, luego por ser zurda, para terminar por mi discapacidad… pero realmente, los que están realmente enfermos son todos ellos, toda esta sociedad en general, una especie de película los otros>> jaja

¿Entonces? ¿Como afrontar tu vida con discapacidad? Con la cabeza bien alta, sin lamentaciones aceptándola como lo que es, la vida que te toco vivir, y luchar por ser lo más feliz posible… la discapacidad no es el problema, es tu actitud, y la actitud de los que te rodean… No te calles más, defiende tu ser, defiende tu persona, ere única y especial, por como eres… y tienes que encontrar el equilibrio y la felicidad sin cambiar nada que ya de por si, es normal y digno de vivir.

 

Un artículo de Vanesa Ruiz García, en colaboración para Asodispro®

Artículo original

Mi filosofía política

Byron Pernilla

Byron Pernilla entrega iniciativa de ley

Hace poco, después de una reunión cerca del Congreso, me encontré con un conocido: – ¿Y qué andaba haciendo por aquí?- Preguntó. Al responder que se debía a una entrega de iniciativa de ley, me dijo: –Quién lo iba pensar de alguien como usted, bueno, lo digo por sus estudios y debido a todo lo que le ha pasado.- Concluyó, escabulléndose de inmediato. Seguir leyendo

Reconozco que soy bastante analítica

Sandra Espín Tello Doctoranda en Ciencias de la Salud, Terapeuta Ocupacional y Estudiante de Psicología  Zaragoza España

Sandra Espín Tello
Doctoranda en Ciencias de la Salud, Terapeuta Ocupacional y Estudiante de Psicología
Zaragoza España

Últimamente me estoy dando cuenta de que muchas veces se elogia a una persona únicamente por el hecho de tener una discapacidad. A mí, sin conocerme de nada absolutamente, me han dicho que siga así y que no cambie nunca, que debería de haber más gente como yo. ¿Como yo cómo exactamente? ¿Morena? ¿Con silla de ruedas? Porque poco más pueden conocer de mí a parte de lo que se ve a simple vista.

“Es que la gente como vosotros sois unos valientes”. Será valiente el que sea valiente, y el que no, no. ¿O es que no somos personas individuales, cada uno con sus propias características?

Tiempo atrás leí algunos escritos (en blogs, páginas de facebook, e incluso un libro) de personas con discapacidad física, sin afectación cognitiva. Me llamó la atención la mala utilización que hacían algunas de ellas de la gramática: frases muy mal compuestas que en algunos casos producía falta de coherencia, faltas de ortografía, repetición de palabras y de significado, poesías sin ninguna rima… ¡Cierto! Nadie es perfecto, todos tenemos fallos, pero la verdad es que algunos no escriben bien, como tantas miles de personas (otras virtudes tendrán). Pero no es a eso a lo que voy. Lo que más me llama la atención, y sobre todo me hace reflexionar, es que muchas personas les felicitan por lo bien que escriben, por su historia de vida…, y especialmente me da qué pensar que casi todos los comentarios son similares en todos los casos.

“Pensar es el trabajo más difícil que existe. Quizá sea ésta la razón por la que haya tan pocas personas que lo practiquen.” -Henry Ford-

“Pensar es el trabajo más difícil que existe. Quizá sea ésta la razón por la que haya tan pocas personas que lo practiquen.”
-Henry Ford-

Reconozco que soy bastante analítica, todo lo que percibo pasa por un proceso crítico y es desmigado, en algunos casos hasta su mínima expresión, para sacar una conclusión o una reflexión convincente que me haga entender esa situación. Así que después de leer todos esos escritos empecé a pensar que había dos factores comunes: por un lado está el hecho de tener una discapacidad, y por el otro los comentarios elogiadores. Antes de seguir me gustaría decir que yo no tengo nada en contra ni de lo uno ni de lo otro. Pero, y no es por chafar a nadie, ¿son reales los comentarios de los lectores de estos escritos? ¿Serían los mismos si no influyera el horrible sentimiento de la lástima? Es curioso que sean tan similares en personas distintas, y es por ello que se me ocurre pensar que en algunos casos el lector siente pena y su comentario se convierte en imparcial. Yo desconozco si con mis textos pasa lo mismo, pero es verdad que alguna vez lo he pensado, y me sentaría muy mal que así fuera. Me gustaría que la gente que me leyera dejara a un lado su conocimiento sobre mis características físicas y se centrara sólo en las letras, y las juzgara por su contenido, únicamente por su contenido.

Que conste que a mi me perece muy bien que cada uno escriba lo que quiera, y que se exprese como quiera, pero por favor, seamos justos y no digamos las cosas por decir.

En una sociedad con tantas desigualdades, injusticia, hipocresía, etc. las apariencias son como esenciales para que creamos que todo eso no existe, o que está limitado.

Las aceras están destrozadas, las tiendas tienen escalones por todos lados, los espacios públicos están a medio adaptar, la movilidad reducida es un hándicap para encontrar trabajo, o un bonus para colocarte en un puesto de 2ª para beneficiar al empresario, BLA BLA BLA, pero hay que aplaudir en público, hacerse una foto, darle un ramo de rosas y un bravo incondicional a la persona con discapacidad para que todos veamos, por una parte como la sociedad está cambiando, y por otra parte como Fulanito apoya y entiende la discapacidad.

¿O es un pensamiento demasiado cínico o malintencionado? Verdaderamente, para que todo esto ni se nos pudiera pasar por la cabeza, haría falta simplemente alcanzar una sociedad adaptada para todos (no solo para una determinada mayoría), y a partir de ahí, todos pasarían de manera natural por el mismo rasero.

Una vez, una chica también con movilidad reducida, me dijo que las diferencias dejarían de existir en el momento en el que no se hablara de discapacidad (aplicable también a otros problemas como por ejemplo el racismo). Sabias palabras, con toda la razón del mundo.

Por otro lado también me gustaría comentar que he comprobado que hay personas que se regocijan en su grado de discapacidad y lo pregonan cada vez que pueden. Increíble pero cierto. Personas que presumen de que con un 90% de discapacidad son prácticamente independientes (pueden caminar sin ayudas técnicas, alguna incluso embarazada, pueden ir al baño sin ayuda…). Olé por ellos, pero lo siento mucho, dudo que tengas un 90%. Yo la verdad es que nunca he hecho mucho caso de mi grado de discapacidad, para mi no es más que un número que sale en un papel y que me lo piden en algunos casos, pero anda que no he cambiado desde que me lo asignaron…

En fin, ¡iremos haciendo camino al andar!

Espero que nadie se sienta ofendido, y tampoco aburrido.

¡¡Muchos saludos y abrazos para todos!!

*Un artículo para Asodispro® de Sandra Espín Tello, Zaragoza, España

 

El Amor es como el sol…se oculta pero no muere

Paty Nallely Mrls Rivera Motivadora Mexicana

Paty Nallely Mrls Rivera
Motivadora Mexicana

¡¡¡Querido amigo/a lector!!!

Deseo que tu día siga lleno de Bendiciones.

Hoy quiero platicarte del gran amor que podemos sentir por una      persona. Te hablo de verlo/a como pareja, novio/a, y porque no; como  esposo/a.

Es muy difícil, primero que nada aceptarnos como estamos; pero ya que  alguien más te acepte con todo y tu limitación realmente si es difícil. El  apoyarte y el amarte con todo su ser. En realidad hay quienes usamos  pañal y necesitamos que nos ayuden a ir al baño, bañarnos, vestirnos,  hacernos de comer; entre otras cosas. Sin contar que en realidad ya sentada/o pierdes un poco de sensualidad y más en caso de las mujeres. Pero él o la que se atreve a descubrirnos y ve en nuestro interior; se dará cuenta que estamos llenos/as de amor, de vida, y con experiencias que nos hacen madurar y ver la vida desde otras expectativas y con otro tipo de madurez.

Nosotros amamos incondicionalmente, con agradecimiento a Dios ya que nos da la oportunidad de sentir un beso, una caricia, un gozo … pero no amistoso, sino sensual. Cuando nos enamoramos realmente entramos en otra dimensión; como se dice, “todo es color de  rosa” y “si sentimos mariposas en el estómago”. ¡¡¡Anímate a amar y déjate amar!!!

corazon

Discapacidad y Amor

No se como sea esa persona amada;  tal vez sea con alguna discapacidad o no, pero tú también amalo/a, respétalo/a, y dale ese gran lugar que se merece. Si algún día no funciona; atrévete a sentir el dolor del desamor, llora un poco … pero solo un poco!!! Y sigue adelante, yo te digo por experiencia que encontraras otra persona que te llenara de amor; tal vez tarde, pero no desesperes que el amor verdadero no se encuentra en cualquier lugar. No busques aventuras, esas manchan tu ser y no te dejan ver el amor … solo dan placer pero vacío, seco; como un monte sin verdes pastos!

He llorado tanto por amores tan bellos, no he sido correspondida como yo quisiera; pero también pienso que me falto algo para hacerlo feliz; aun así no me doy por vencida y deseo ser amada.

Recuerda que el amor es aunque la persona ya no sea tan guapo/a, le pase algo o tenga una enfermedad. Te recomiendo esto:

“Te pido de corazón seas muy Feliz, te ames  con todo tu ser y ames con toda tu alma” porque es una gran pureza, viene de Dios y es una necesidad de los seres humanos.

Me despido y deseo pronto encuentres ese gran Amor .. y si lo/a tienes, cuidalo/a, apoyalo/a y  no le seas infiel, porque ademas que es la falta de principios, es la falta de amor propio.

“El Amor es como el sol … se oculta pero no muere”

Un artículo para Asodispro® escrito por : Patricia Nallely Mrls Rivera

Expresiones que lastiman

Sandra Espín Tello Doctoranda en Ciencias de la Salud, Terapeuta Ocupacional y Estudiante de Psicología  Zaragoza España

Sandra Espín Tello
Doctoranda en Ciencias de la Salud, Terapeuta Ocupacional y Estudiante de Psicología
Zaragoza España

En primer lugar me gustaría presentarme. Mi nombre es Sandra y llevo 26 años conviviendo con Parálisis Cerebral (P.C.), desde que nací. Podríamos decir que hemos hecho un pacto de vida: yo no protesto mucho y ella me permite disfrutar de la vida.

¿Y qué es eso de la Parálisis Cerebral? La verdad es que el nombre no es muy bonito, suena bastante mal… Parece que haya una parálisis total del cerebro, cuando realmente sólo tenemos afectada una pequeña parte de una región en concreto que impide que se produzcan las conexiones “normales”, por lo que esa pequeña afectación puede tener grandes consecuencias.

Desde el principio me gustaría aclarar una cosa, NO SOY PARALÍTICA CEREBRAL. ¡Odio esa expresión! La P.C. sólo forma una pequeña parte de todo lo que soy. Es cierto que ésta discapacidad física que tengo es lo que más se ve a simple vista, pero aparte de éste rol tengo muchos más. Para empezar soy una persona como las demás, y dentro de ésta categoría soy hija, hermana, nieta, novia, sobrina, prima, amiga, Terapeuta Ocupacional, estudiante de  Psicología, Doctoranda en Ciencias de la Salud…. Físicamente tengo una discapacidad, ¡pero también soy morena! ¿Creéis que es justo que se me resuma en que soy paralítica cerebral? No lo veo justo.

A menudo me pregunto qué piensa la gente sobre la discapacidad, cómo la conciben, y hasta qué punto la entienden. A veces pienso que alguien está verdaderamente concienciado, que no tiene prejuicios y que entiende la situación, y en el momento más inesperado te suelta algo que te deja del revés. Eso me ha pasado montones de veces, por lo que ya no me sorprendo, pero me indigno, a veces me enfado y me lleno de rabia por la impotencia, y esto lo entenderán los que estén en una situación similar.

Estoy harta de escuchar la palabra “inválido/a” y “minusválido/a”, y encima tener que soportar que gente cercana se ría cuando les digo que para mí son términos insultantes, y me digan que no hace falta ser tan meticuloso con la terminología, y que tengo que entender a la gente que lo dice (¡que me entiendan ellos a mí!).

Pero si analizamos morfológicamente la palabra inválido vemos que está formada por el prefijo “in-”, que significa negación, no, y el lexema “válido”, por lo tanto obtenemos el  significado de “no válido”. Si utilizamos ésta palabra en otro contexto quizás sea más fácil de darse cuenta: “La clave introducida es inválida”: Cuando esto sucede tenemos que introducir otra clave, la primera NO VALE = Inválida.

Si ahora cogemos la palabra “minusválido” y hacemos lo mismo, prefijo “minus-” que significa menos, y lexema “válido”, vemos que el final es “menos válido”. ¿Menos válido/a que quién? ¿Menos válido/a para qué? Perdónenme pero en ese sentido, si yo soy minusválida todo el mundo lo es, porque aún no conozco a nadie que sepa hacerlo todo a la perfección. Si volvemos a los ejemplos, un fontanero será minusválido porque, entre otras cosas, no sabe hacer una cirugía neurológica, y un neurocirujano será minusválido porque no sabrá arreglar las cañerías de una casa, también entre otras muchas cosas.

Respecto a la palabra “discapacidad”, el prefijo “dis-” significa ausencia, siendo así el significado de la palabra “ausencia de capacidad”, cosa que tampoco me parece cierta, a no ser que se especifique. Por ejemplo, yo tengo ausencia de capacidad para caminar sin ningún tipo de ayuda, ni personal ni técnica, pero tengo total capacidad para razonar, o para ver, por lo que no me considero “discapacitada” en general, sólo de forma parcial. También podría decirse que tengo una discapacidad, pero siempre sin generalizar.

Quizás algunos ya hayáis entendido el por qué de mi indignación, pero para los que no: Yo no me considero ni no válida ni menos válida que nadie, ¡en todo caso al revés! Me parece un insulto gratuito de alguien que seguramente ni me conoce, y está juzgando mi validez, ¿pero qué se creen? Por esa regla de tres yo también puedo llamar inválido, minusválido o discapacitado a quién yo considere oportuno, aunque no tenga ninguna discapacidad aparente, ¿no? ¿Cuánta gente que utiliza éstas palabras “vale” menos que yo? ¡¡Si solamente por el hecho de tener movilidad reducida mi esfuerzo vale el triple!!

Inclusión, algo tan sencillo y bueno como la amistad

Inclusión, algo tan sencillo y bueno como la amistad

De verdad, un poco de sensibilización y comprensión, y por lo menos aceptar que esas palabras son insultos, en vez de defenderlas diciéndome que tengo que comprender que la gente no sabe, que no lo hacen con maldad… ¡si no lo dudo! Pero si yo te digo que me siento insultada, ¡intenta cambiarla en tu diccionario mental! Porque seguro que si yo me refiero a alguien diciendo “claro, es que como tú eres gilipollas seguramente te costará más entender este mapa, pero no te preocupes ¡yo te ayudaré!” os parece una barbaridad, porque claro, estoy llamando a alguien gilipollas, ¡es un insulto! Pues apliquémonos todos el cuento.

Desde mi punto de vista el mejor término es “Persona con Movilidad Reducida” (PMR), pues no dice nada que no sea verdad, mi movilidad es reducida comparada con una persona sin patología del movimiento, me guste o no, no lo puedo negar. Y si éste término te parece largo, no lo uses. Refiérete a mí como la chica morena, la de la silla naranja, la de las muletas moradas y rosas, la del pantalón de colores… nada más. Que éste término sea solo utilizado para temas formales.

Estoy harta de ver carteles como “Baño para minusválidos”, “Acceso para minusválidos”, “Plaza de parking para minusválidos”,  “Habitación adaptada para minusválidos”, etc. De verdad os lo digo, a mí se me revuelven las tripas cuando los veo.

Si en esta sociedad, la cual va evolucionando poco a poco, todos nos consideráramos PERSONAS en igualdad de condiciones, sólo personas, sin discriminación, todo sería más fácil.

Un artículo para Asodispro® de  Sandra Espín Tello

¿¡Dios, porque me castigaste!?

Paty sostiene su barbilla y sonríe, está sentada con vestida con una prenda azul con motivos blancos.

Motivadora: Paty Nallely Mrls Rivera

Deseo que te encuentres lleno de Bendiciones y me recuerdes ya que juntos semanalmente nos encontraremos aquí. Semanas atrás hablamos de mi testimonio y ahora poco a poco platicaremos de diferentes temas esperando tu opinión.

¿Sabes? Después de mi accidente sentía que todas las personas me veían fea, que miraban con asco mi bolsa recolectora de orina y lo que si era verdad; es que olía a medicamentos. Era todo un ¡¡¡trauma!!! Tengo cicatrices que sentía ¡tanta pena!por tenerlas,pero en realidad es “BULLYING” ¡contra uno mismo…!

Creía lo que pensaba de mí misma, y hasta creía lo mínimo de algunas miradas…, las enaltecía y me quebrantaba. Tenía una gran tristeza porque tenía cicatrices … jajaja me dolían más¡que el saber que ya no iba a caminar…! ¿Logras entenderlo?

Las personas nos sentimos inferiores por la apariencia física; creemos lo que hay en revistas, comerciales…, pensando que la persona delgada y de talla 2 es la más perfecta, con cutis y manos perfectas. Y verme yo con el corte de cabello de un hombre, sin ganas de pintarme ni arreglarme; perdiendo lo que toda mujer nunca debe de perder “ser una dama”, “ser por naturaleza coquetas”.

Pero yo decía ¿¡Dios, porque me castigaste!? No tenía la capacidad de responder a mis propias agresiones, diciendo a los demás en mi mente ¡¡¡Tu no me comprendes porque caminas y no tienes cicatrices!!! Mi carácter es “alegre” y era el que sentía que me rescataba cada día de esa opresión y tisteza … pero en realidad era “falta de amor”, descubrí que no me AMABA, por lo tanto me discriminaba yo misma. No era el doctor, las personas, mis cicatrices, la cama ni la silla de ruedas…, era el aceptarme como yo había quedado después de mi accidente y darle “gracias a Dios” por otra oportunidad y ahora decir ¿para qué estoy así? ¿Qué debo de hacer? Desde ese tiempo con altas, bajas y más bajotas; decidí vivir; sonreír con amor a todo lo que se me viniera, arreglarme, creer en mí. Sé que por falta de Cultura algunas personas no saben tratar a las personas con Discapacidad y nosotros en lo que aterrizamos nuestras ideas y aceptarnos, no encontraremos un balance y un encuentro con la Sociedad.

Una mujer sentada en su silla de ruedas es alcanzada por rayos de luz y extiende sus brazos.

Una mujer sentada en su silla de ruedas es alcanzada por rayos de luz y extiende sus brazos.

Soy feliz con cada cosa que me pasa, sé que de lo malo aprendo para que me lleve al “éxito” y quiero apoyar a quien hoy se encuentre en cualquier situación. El solo hecho de escuchar es muy reconfortante y puede sanar lo que mil palabras no hacen.

“Recuerda y ten presente que para realizar un gran sueño…
Primero tiene que existir en tu mente y después trabajarlo con el corazón!!!

(Arturo Hdez. l.)

Un artículo para Asodispro® de la Motivadora: Paty Nallely Mrls Rivera.

Pensamiento

AMISTAD

Tus pasos caminaré,

Si algún día decides regresar;

Me gusta tu mirada.

—..—

Un gran amor ha de pasar a la eternidad,

No hay nada que cambiar;

Quisiera ser libre y correr.

 —..—

Nunca te voy a olvidar,

Estoy tan indefensa;

Es la noche que habla.

—..—

Siempre en mí ser vivirás,

Busquemos la razón;

Somos el perdón.

—..—

Yo seguiré siendo tu amiga.

Sandra Jeannette G. V.

 

“Cuando un amigo nos pide algo, la palabra mañana no existe”

George Herbert.